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Cartas a mis Amigos

Escogí crear un espacio en mi página web en el que pudiera compartir con mis familiares y amigos mis pensamientos, experiencias, oportunidades para aprender, e incluso respuestas a las preguntas que algunos me hacen sobre mi punto de vista en relación a diferentes aspectos en la Vida.

Espero que disfruten leyendo esta sección tanto como yo disfruto escribiéndola.

Enero 2009

Queridos Papás,

Cuando vine a California, lo hice con la intención de aprender nuevas herramientas y técnicas que ayudaran a la gente a vivir vidas más plenas, divertidas y llenas de significado; y posteriormente, regresar a México para compartirlas con mis familiares y amigos.

Me imagino que todavía estoy en el proceso de aprender cosas nuevas, ya que ¡han pasado los años y todavía sigo aquí!

Desde que empecé mis estudios, me pareció fascinante compartir con ustedes y con mis amigos todo lo que estaba aprendiendo. Sentía que al hacerlo, podía ayudar a la gente que quiero, a vivir vidas más felices y plenas. Sentía que tenía los recursos y las herramientas para poder ayudar a mis amigos a reparar sus vidas, o por lo menos, sugerirles lo que podía hacer para que mejoraran.

A pesar de que mis intenciones eran buenas, me di cuenta de que muy dentro de mí, estaba juzgando como mala o injusta cada situación que no ocurría como yo quería que sucediera.

Quería encontrar pareja para mis amigas solteras.

Quería ayudar a mi hermano a encontrar un buen trabajo.

Quería evitar que mi querida amiga se divorciara.

Quería ... Quería decirle a mi familia y amigos lo que tenían que hacer, o lo que debían tener o no tener, ya que en mi mente pensaba que yo sabía mejor que ellos qué es lo que estaba provocando que se sintieran tristes, frustrados, enojados o incompletos.

Poco después en mi entrenamiento aprendí sobre las proyecciones y me di cuenta de que toda la gente que quería “ayudar”, en realidad sólo me estaba reflejando algo dentro de mí que no podía ver o que incluso no me gustaba. Fue entonces cuando aprendí a usar el poder del Perdón y a evaluar las situaciones en lugar de juzgarlas.

De este modo, en lugar de enfocarme en los demás, hice mi mejor esfuerzo para vivir mi vida en una forma amorosa y balanceada, ya que sentía que si así lo hacía, podría alinear mi Ser con el Universo y disfrutar una vida feliz, plena, abundante y tranquila. Sentí que estaba aprendiendo y poniendo en práctica todas las herramientas y recursos aprendidos, sólo con la intención de mantener los “problemas” o lo que ahora llamo oportunidades, fuera de mi vida.

Empecé a comer comida orgánica e incluso “raw food” (comida vegetariana cruda), y empecé hacer yoga. Hacía mis afirmaciones, escenarios ideales y visualizaciones para todo lo que quería manifestar en mi vida sin olvidar incluir la leyenda “Esto o algo mejor, para mi mejor bienestar y el mejor bienestar de todos los involucrados”. También hacía mi mejor esfuerzo para mantener mi casa libre de objetos que ya no utilizábamos, con la intención de abrir el espacio para que cosas nuevas llegaran a mi vida.

Aprendí cómo funciona la mente y cómo liberar pensamientos negativos y creencias limitantes para seguir creciendo y expandiendo. Apliqué todo lo que aprendí en mi maestría y en mi programa de coaching para mejorar mi vida, con la intención de convertirme en un modelo de inspiración para mis hijas, mi familia, mis amigos y futuros clientes sobre cómo vivir una vida con maestría, felicidad y plenitud.

A pesar de todo el trabajo que estaba realizando, todavía seguía juzgando las experiencias que no me hacían felices como malas. Pensaba que si estaban presentes en mi vida, significaba que me estaban reflejando que algo dentro de mí no estaba funcionando o no estaba alineado con el Universo, y por lo tanto estaba mal y había que corregirlo.

Seguí practicando el Poder del Perdón cada vez que sentía nuevos juicios aparecer en mi mente, con la intención de liberarlos y conectar con el amor y la compasión.

Al principio pensé que sólo estaba juzgando una situación cuando no estaba de acuerdo con ella por sentir que era injusta, incorrecta o que estaba en total desacuerdo con mi sistema de creencias. Después aprendí que incluso las situaciones que me parecían justas y en armonía con mi sistema de valores y creencias, también las estaba  juzgando o etiquetando pero esta vez como correctas, buenas o positivas. De una forma u otra, buenas o malas, positivas o negativas, seguía juzgando las experiencias.

Sembré la intención de vivir en un lugar de neutralidad, ya que honestamente no quería vivir en mi propia experiencia, las situaciones que en el pasado estaba juzgando como injustas o malas. Sin embargo, no importaba cuánto practicara el Perdón o cuántas bendiciones tuviera en mi vida, todavía sentía mucha tristeza, miedo, y enojo.

¡Qué poco sabía entonces que precisamente esas situaciones que estaba tratando de evitar en mi vida, eran gemas preciosas llenas de energía de amor, alegría y abundancia esperando ser descubiertas para enriquecer mi vida!

Hace casi tres años, recibimos tú diagnóstico Papi diciéndonos que tu Alma había decidido experimentar con lo que llaman Alzheimer.

Dentro de mí pensé que sabía qué herramientas podría utilizar para vivir la experiencia de manera amigable y sin dolor. Una vez más estaba tratando de tomar un atajo para sentirme feliz, optimista y segura; y de este modo evitar sentir todos los demás sentimientos que esta experiencia estaba despertando dentro de mí: miedo, dolor, frustración, enojo, tristeza, impotencia, traición, celos y envidia. Quería gritarle a Dios: -Escúchame Señor o Señora, ¿Por qué le estás haciendo esto a mi Papá? Él es una buena persona. Te odio por hacernos esto. Después de todo lo que he hecho ¿y tú me pagas con esta experiencia? Te odio.-

También me sentía completamente impotente por vivir tan lejos de ustedes y no poder asistirlos en estos momentos. Sentía especialmente pena por ti Mami, porque tú ya sabías lo que era el Alzheimer en tu familia, y ahora tenías que vivirlo de nuevo, esta vez con tu esposo.

Usé todas mis herramientas para trabajar con mis sentimientos y liberar mis juicios, pero aún así, tenía mucho miedo y sentía que éramos víctimas en esta situación.

Realmente fui muy afortunada al encontrar un maestro que me asistió a ver toda la experiencia como un regalo envuelto. Él me enseñó a sentir aprecio por todas las experiencias que vivimos sin importar su apariencia. También me enseñó y me guió a sentir mis sentimientos libres de etiquetas. Cuando aprendí hacer esto, recibí toda la energía que no había podido recibir en el pasado, cuando me rehusaba a sentir las situaciones que juzgaba como dolorosas.

Fue entonces cuando pude ver y sentir que en efecto, sólo existe una energía en el Universo y que todo lo que sentimos en realidad es Amor. Algunas veces podemos identificar fácilmente lo que nos rodea como Amor; pero muchas otras, el Amor llega a nuestras vidas usando los más originales e inimaginables disfraces.

Aprendí que la vida es un juego que vinimos aquí a jugar. Mientras más disfraces logremos identificar y transformar en amor puro, más alegre, plena, amorosa, abundante y feliz es nuestra vida.

Ahora estoy en un lugar en mi consciencia en el que puedo ver a cada persona que llega a mi vida como un Ser Divino, viviendo una experiencia humana perfecta, y también como un reflejo perfecto de mi Ser, que me está asistiendo a descubrir nuevos disfraces de amor para enriquecer mi vida, seguir creciendo y seguir divirtiéndome en el juego de la Vida.

Un día Papi mi Mamá me contó muy triste que habías tenido un día intenso y no reconociste a mis hermanos. Yo me sentí aterrada y tuve mucho miedo de que tampoco a mí me fueras a reconocer cuando me vieras, ya que estaba muy lejos de ustedes y hacía mucho que no me habías visto.

Decidí contactar a mi Maestro para contarle mi experiencia y sus palabras me asistieron a elevar mi percepción de la situación, a apreciarla y a honrarla tal y como es. Esta persona era un reflejo de mi Ser Superior y sus palabras, fueron el mensaje que mi Sabiduría interior quería compartir en ese momento conmigo. Hoy quiero compartirlas con ustedes junto con la paz, la libertad, y la alegría que sentí al leerlas:

“Velo como el Poder y la Presencia de Dios, haciéndonos creer que no es”
“Conforme sigas practicando el verlo y el verte a ti misma como quien realmente eres, todos los disfraces se irán desvaneciendo. Puedes incluso extender tu práctica y empezar a ver a todas las personas de la misma manera ”
- Arnold Patent

Papás, hoy se que ustedes, yo, mi esposo, mis hijas, mis hermanos, mis amigos, y toda la gente en el mundo somos Seres Divinos jugando en un arenero pretendiendo que no lo somos.

Vivo en un espacio en mi consciencia en el que puedo sentir y ver los disfraces y emocionarme por la oportunidad de removerlos y de recibir la energía amorosa que la experiencia tiene guardada para mí. Cuando veo los veo a los ojos incluso a través de la pantalla de su computadora, puedo ver su Esencia Divina y todo el amor que irradian.

Es desde este espacio de aprecio, aceptación, apertura, entrega, saber, amor, y alegría que quería escribirles hoy para decirles lo mucho que los quiero y lo mucho que honro la experiencia que todos nosotros estamos viviendo. Esto no es nada más que un viaje divertido que hemos escogido realizar, sabiendo que todo está bien, que todo es perfecto y que Dios nos está proporcionado todos los recursos para disfrutar el viaje.

Reciban mis bendiciones y mi amor.
Con cariño,
Mónica


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